CINE DE MUJERES

"Hoy partido a las tres": Feminismo potente y alegre

El fútbol, lugar de escape y de encuentro para un grupo de mujeres. El fútbol como espacio liberador. La película "Hoy partido a las tres" reclama para las futbolistas un lugar igualitario en un 'terreno de juego' deportivo y social ocupado y dominado por los hombres.

La vida contada como un partido de fútbol. Un partido de fútbol que es la vida misma. Ese es el mundo que cuenta 'Hoy Partido a las tres', película argentino-paraguaya incluida en el programa de Lesgaicinemad 2017

Clarisa Navas (Corrientes, Argentina, 1989) propone en su ópera prima lo que, durante la presentación en la Sala Berlanga de Madrid, denominó "feminismo sin marco teórico", es decir, "la construcción de las potencias de las mujeres y de una conciencia feminista sin un marco teórico contenedor". Su trabajo cinematográfico es una apuesta por el feminismo sin necesidad de postulados académicos, haciendo del feminismo una práctica liberadora. Una praxis alegre a través del fútbol, en una hábil mezcla de ficción y realidad.

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La película narra la convivencia de las integrantes de 'Las Indomables', un equipo de fútbol femenino que acude a un torneo local -organizado a mayor gloria de un candidato a intendente- y vive una caótica tarde que sirve como marco de vivencias, amores, prejuicios, anhelos y frustraciones de las protagonistas y su entorno. El momento del partido no termina de llegar para 'Las Indomables'. Retrasos, incidentes varios y una fuerte tormenta alargan una espera que las chicas viven con alegría y descaro liberador.

El fútbol es, para 'Las indomables', un lugar de escape, porque los contextos vitales de la mayoría de chicas son hostiles. También es un lugar de encuentro. La cancha, el entrenamiento, los partidos, son espacios de libertad donde afloran cuestiones que, en esos contextos vitales, están reprimidas e invisibilizadas. Con sus compañeras, pueden expresarse libremente. La competitividad, las técnicas de conquista, los roles de género... Un rico universo femenino, la cotidianeidad y la potencia alegre y feliz que hay en el fútbol, a pesar de las adversidades. 

Señala Navas, cineasta y futbolista, que “el fútbol es una conquista en un montón de mujeres que no tienen teoría, que no tienen marco teórico feminista, y un ambiente tan medieval como el de Corrientes y Chaco se convierte en una forma de empoderamiento, porque les permite a las mujeres hablar libremente de cuestiones que tienen que ver con el cuerpo, la sexualidad y la política”.

La película construye un discurso feminista lleno de potencia y pasiones alegres. En una entrevista con Infobae, la directora precisa la etiqueta de 'película feminista': "Un feminismo desde una praxis al alcance de mujeres que no han leído sobre teoría y cuestiones más académicas, que quedan en ámbitos elitistas, de quien puede acceder a una facultad de Sociales, porque ni siquiera las personas que van a otras universidades tienen esto. Acá en las pibas no existe lo queer. Son personas que se encontraron con una construcción disidente, pero sin haber hecho teoría, leído, y demás. Es un impulso más animal. En ese sentido hay algo muy genuino también". (Puedes leer la entrevista completa aquí)

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En el fútbol femenino confluye un paisaje de gran diversidad más allá de la extracción social, las identidades sexuales, el aspecto físico. Un lugar donde se rompen los estereotipos, y más todavía en lugares como Corrientes y en Chaco. Navas conoce bien ese un universo poco explorado por el cine, y por eso se lanza a construir otro tipo de sujetos femeninos, a través de un guion que transita también por territorios de humor y absurdo que lo hacen doblemente atractivo para el espectador.

Desacuerdos antes y durante el partido, una pelea con muchachos del barrio que están molestándolas, la forma de plantar cara al organizador del torneo... Varias secuencias expresan la idea de resistencia en un contexto hostil, de fuerza de grupo, aunque, inevitablemente, en ciertos momentos lleguen a reproducirse comportamientos estereotipados. Hasta eso está logrado en la película.

Para plasmar las dinámicas internas de ese espacio liberador, la directora necesitaba realismo. Por eso, ninguna de las protagonistas es actriz profesional. Hay futbolistas amateurs y algunas profesionales, como la portera Vanina Franco, integrante de la selección argentina de fútbol-sala, Silvana Dorrego, que jugó en River Plate, Gabriela Gutiérrez y la paraguaya Yanela Ibáñez, que jugó en Boca Juniors y en la selección de su país.

Es un híbrido entre los géneros de documental y de ficción. Si bien la materia prima son las historias reales de la mayoría de las chicas que son protagonistas, la ficción estructura y recrea las anécdotas, las vivencias. Es además un ejercicio de resistencia por el hecho de proponer  convertirse en actrices a personas completamente alejadas de la interpretación. De ahí surgió, según Navas, "una experiencia muy enriquecedora que tiene que ver con una praxis del feminismo, Una experiencia construida de una manera muy coral, con aportaciones de las chicas al margen del guion. (En este enlace puedes ver el trailer).

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En Argentina se admite el fútbol amateur, pero si una niña de Corrientes quiere formarse para jugar al fútbol no hay escuelas, todavía sigue habiendo prejuicios, las niñas juegan al hockey. Y como mucho, al fútbol-sala. Según Navas, "hay una generación de mujeres más grandes que juega al fútbol, y que lo ha hecho como una cuestión de militancia, de punto de encuentro lésbico también".

El guion tiene también un fuerte carácter metafórico, porque la experiencia de vida de "Las indomables" es similar a la de millones de mujeres en el mundo. El fútbol habla de deseos individuales y colectivos, cercenados o anulados, porque la mujer nace para hacer ciertas cosas, desempeñar ciertos roles, practicar ciertos deportes. Del mismo modo que hay dificultades para practicar el fútbol, también las hay para entrar en cotos vedados, en territorios ocupados por los hombres.

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Una película con muy pocos personajes masculinos, salvo el entrenador, que viene a representar a todos esos entrenadores que, procediendo de una educación y unos valores alejados del mundo femenino, deciden hacerse cargo de un equipo de fútbol de chicas. Y eso, que está aceptado en buena parte del mundo, es un signo de apertura y valentía en entornos machistas y tradicionales. 

El film también es, obviamente, una forma de visibilización de las mujeres lesbianas. Jugar al fútbol y ser lesbiana es muy difícil en el norte de Argentina -donde transcurre la acción-, como lo es en el resto del país, de toda América Latina y de buena parte de Europa. En este marco, el rodaje fue una "experiencia empotenciadora, más que empoderadora" -términos de la directora- porque muchas chicas pudieron hablar libremente de su orientación sexual con la familia y las amistades.

("Hoy partido a las tres" se proyectó este lunes en la Sala Berlanga. Habrá un segundo pase el martes 7 de noviembre en la Casa de América)