Real Madrid-Juventus: un partido muy especial para dos refugiados sirios

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© Jarek Godlewski / Amnistía Internacional Alemania

Alan y Gyan Mohammad son dos hermanos kurdos de Siria que sufren distrofia muscular desde su nacimiento y son seguidores del Real Madrid desde antes de que la guerra civil arrasara su país.

Alan se hizo merengue poco antes de la final de novena Copa de Europa conquistada por el club de Chamartín en 2002. Gyan admira profundamente a Luka Modric, que con seis años tuvo que abandonar su hogar en Zadar por la guerra de los Balcanes. 

Mientras el equipo blanco conquistaba la Décima, ellos huían de ISIS. Intentaron escapar de la zona de conflicto varias veces, hasta que lo lograron. Según narra Ángel Gonzalo, de Amnistía Internacional,cruzaron las montañas  hasta Turquía sujetos con correas a los costados de un caballo, acompañados por su madre, su hermano y una hermana menor, que iban detrás empujando sus pesadas sillas de ruedas.

A pesar de estar en silla de ruedas, Alan ocupó parte del tiempo que estuvo en un campo de refugiados griego en ejercer de entrenador de un equipo de fútbol.

Después de dos años y miles de kilómetros recorridos, lograron reunirse con su padre, Saleh, y una hermana, Rwan, en Alemania.

Allí tuvieron la suerte de conocer en persona a sus ídolos. Se fotografiaron con ellos y con el entrenador, Zinedine Zidane.

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(© Jarek Godlewski / Amnistía Internacional Alemania)

Gracias a Amnistía Internacional, que organizó en tiempo récord su traslado a Munich en vehículo adaptado, asistieron al partido de Liga de Campeones que enfrentó al Bayern con el Real Madrid. Así vivieron la experiencia en el Allianz Arena de Munich:

Viven en un centro de refugiados a las afueras de Hannover, esperando que se les conceda el estatus de refugiados para emprender una nueva vida.

Pueden tararear el himno, y aunque no saben lo que dice la letra, porque no hablan español, dicen que llevan la melodía en el corazón. Hoy, de nuevo, aunque sea en la distancia, vibrarán con el club de los amores.

Sus sueños no son diferentes a los de miles de refugiados: Un lugar para vivir, una familia feliz y salud.
Lamentablemente, pese a jugar también el partido de sus vidas, muchas personas aún no han llegado a un lugar seguro. Europa y España pueden y deber hacer más para acoger a personas refugiadas como Alan y Gyan, mediante la reubicación, la reagrupación familiar o los visados por razones humanitarias.

#Soyrefugio

(Fuente: Amnistía Internacional)