lunes 30/11/20
TOKIO 2021

La turbulenta historia de las Olimpiadas en épocas de crisis internacionales

Tras el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, algunos han aludido a una «maldición» de 40 años para explicar los retrasos, boicots y agitación de la historia de las Olimpiadas.
Dorando Pietri, durante el maratón de Londres 1908. Crédito: Getty Images
Dorando Pietri, durante el maratón de Londres 1908. Crédito: Getty Images

Una vez anunciado el aplazamientos de las Olimpiadas que se iban a celebrar el próximo verano en Tokio podemos echar la vista atrás y recordar los motivos por los que en muy pocas ocasiones las autoridades deportivas mundiales se han visto obligadas a aplazar o a suspender definitivamente tan magno acontecimiento.

Es la primera interrupción de los Juegos modernos desde 1944 y solo las guerras mundiales han conseguido paralizar las Olimpiadas. Ahora bien, este evento deportivo  no ha sido ajeno a la existencia de boicots, conflictos y hasta una importante erupción volcánica.

La erupción del Vesubio y las Olimpiadas de 1908

En 1904, Roma ganó a ciudades como Londres, Berlín y Turín

como anfitriona de los Juegos Olímpicos de 1908. En cambio, tras dos años de preparaciones para el evento, se produjo un desastre: el Vesubio entró en erupción y provocó daños graves en las localidades cercanas al pie del volcán, paralizando la ciudad de Nápoles. Abrumada por el coste de la recuperación, Italia se vio obligada a retirar su candidatura olímpica. Los fondos destinados a las olimpiadas fueron para la reconstrucción de la preciosa e histórica ciudad del Sur italiano, antigua capital del Reino de Nápoles bajo la dominación española.

Pero ni una erupción volcánica pudo cancelar las Olimpiadas. El Comité Olímpico Internacional decidió recurrir a Londres como anfitriona y solo dieron a la ciudad 10 meses para prepararse. La Asociación Olímpica Británica aprovechó al máximo ese tiempo e incluso logró construir un nuevo estadio.

Londres tomó el relevo para el primero de sus tres Juegos Olímpicos al día de hoy, aún como evento de respaldo de otro, la Exhibición Franco-Británica.

Aquellos Juegos, si bien duraron seis meses y cuatro días y aún careciendo de personalidad propia, dio algunos avances para el olimpismo como es conocido hoy en día, con el primer desfile de las naciones en la inauguración y que su maratón fue el primero con la distancia oficial actual de 42.195 kilómetros.

En aquella prueba, un casi colapsado corredor italiano, Dorando Pietri, llegó a la meta en primer lugar apoyado por oficiales de la carrera que querían evitar que falleciera por el esfuerzo frente a la reina Alejandra, pero por lo mismo, fue descalificado.

En una ceremonia privada, la reina le dio a Pietri un trofeo por su esfuerzo y el italiano terminó como una celebridad olímpica más trascendente que el ganador del oro, el estadounidense John Joseph Hayes.

La distancia de aquel maratón fue fijada para que la prueba terminara frente al palco de la reina Alejandra en el White City Stadium, pero en realidad fue fijada como la oficial hasta 1924.

Roma albergó los Juegos de 1960.

Primera Guerra Mundial

Cuando se desató la Primera Guerra Mundial en julio de 1914, Berlín ya estaba inmersa en los preparativos para ser la sede de las Olimpiadas de 1916. También había construido un nuevo estadio, que se había inaugurado con un desfile ante el káiser Guillermo II, emperador de Alemania y rey de Prusia.

Con la mayor parte de Europa en guerra, las autoridades sopesaron trasladar las Olimpiadas de 1916 a un territorio más neutral, como los Estados Unidos, que aún no habían entrado en el conflicto. Sin embargo, esta vez la incógnita no era dónde celebrar los juegos, sino si habría hombres suficientes para competir en ellos.  Finalmente, los Juegos Olímpicos de 1916 se cancelaron.

En 1920, los juegos se reanudaron en Amberes, Bélgica. Se liberaron palomas en la ceremonia de inauguración como símbolo de paz y los competidores prestaron juramento olímpico por primera vez. Durante las dos próximas décadas, los juegos prosiguieron como de costumbre e incluso se expandieron con la celebración de los primeros Juegos Olímpicos de Invierno en 1924.

Segunda Guerra Mundial y el boicot al nazismo

El Comité Olímpico Internacional concedió a Berlín el honor de ser sede de las Olimpiadas de 1926, un símbolo de su regreso a la comunidad internacional tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, el ascenso de Adolf Hitler y la exclusión de los deportistas judíos de la competición indignó a muchos. Surgieron movimientos para boicotear las Olimpiadas de 1936 en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Suecia, entre otros países.

Olimpiadas de Berlín de 1936

La llama olímpica llega a un estadio abarrotado cubierto de esvásticas en la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de Berlín de 1936. Pese a los muchos llamamientos a boicotearlas ante el ascenso de Adolf Hitler y el antisemitismo, las Olimpiadas de Berlín siguieron adelante, pero fueron las últimas en más de una década debido a la Segunda Guerra Mundial.Fotografía de culture club, getty

Aquel año se celebraron los juegos (arruinados por la propaganda racista), serían los últimos en más de una década debido a la Segunda Guerra Mundial. En 1940, Japón iba a ser la sede de los Juegos Olímpicos de Tokio y los Juegos Olímpicos de Invierno en Sapporo. Pero cuando estalló la guerra con China en 1937 (y ante las amenazas de boicots por parte de otros países como respuesta), Japón renunció a su derecho a acogerlas, citando el aumento de los costes bélicos y las inundaciones en Tokio, Yokohama y Kobe.

Las autoridades olímpicas volvieron a sopesar el traslado del evento a Finlandia y Alemania y acabaron reasignándolas a Helsinki. Pero para 1940, la Unión Soviética había invadido Finlandia y los juegos se cancelaron. La guerra envolvió el mundo hasta 1945, lo que obligó a cancelar los Juegos Olímpicos de Londres 1944 y los Juegos Olímpicos de Invierno de Cortina d’Ampezzo, en el norte de Italia.

Conflictos políticos, exclusiones y ausencias en las Olimpiadas

A lo largo de la historia, varios países han boicoteado (o se les ha prohibido participar en) los Juegos Olímpicos. En 1964, se prohibió la participación de Sudáfrica en las Olimpiadas por su régimen racista del apartheid. En 1976, Denver se retiró como sede de las Olimpiadas cuando los votantes de Colorado se negaron a pagar los preparativos.

Dick Palmer

Dick Palmer, secretario del equipo olímpico británico (en primer plano a la derecha), transporta el estandarte olímpico en representación de la Asociación Olímpica Británica mientras marcha en la ceremonia de inauguración en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Se observa la ausencia de deportistas británicos, que boicotearon la ceremonia de inauguración por la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética.

Sin embargo, quizá el más famoso de la historia reciente sea el de Estados Unidos, que boicoteó los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 como protesta por la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética. Sesenta y seis países se unieron al boicot, entre ellos Japón, Canadá y Alemania Occidental. Cuatro años después, la Unión Soviética cambió las tornas y encabezó un boicot de 14 países a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, como represalia por el boicot de 1980.

Tokio y la maldición de los 40 años

Aunque las Olimpiadas han sobrevivido a décadas de boicots y prohibiciones, hay quien cree que están malditas, sobre todo cuando se celebran en Japón. A principios de marzo de 2020, Taro Aso, ministro de Finanzas japonés, lamentó la posibilidad inminente de cancelar las Olimpiadas por la pandemia de coronavirus.

«Es un problema que ha ocurrido cada 40 años, son las Olimpiadas malditas, es un hecho», declaró, aludiendo a las Olimpiadas de 1940 y al boicot dirigido por Estados Unidos en 1980.

Si existiera una maldición olímpica, Japón la reconocería. Aunque Tokio fue la sede de los Juegos Olímpicos de 1964, aquel año también se vieron empañados: Corea del Norte, China e Indonesia boicotearon el evento ante el rechazo del COI a permitir que participaran algunos de sus atletas. También fue el primer año que prohibieron la participación de Sudáfrica por el apartheid.

Por otra parte de estas Olimpiadas se ha excluido a Rusia por temas de dopaje, si bien este país sigue insistiendo en que es una decisión más política que sanitaria e insisten en poder participar.

 Japón (que se ha invertido más de 9000 millones de euros en los preparativos de las Olimpiadas de este año) ya ha manifestado su intención de aplazar el evento hasta 2021.

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