Cinco efectos reales de la contaminación sobre la salud

La contaminación atmosférica afecta de distintas formas a diferentes grupos de personas. Los efectos más graves se producen en las personas que ya están enfermas. Los grupos más vulnerables (los niños, los ancianos y las familias de pocos ingresos y con un acceso limitado a la asistencia médica) son más susceptibles a los efectos nocivos de dicho fenómeno.

Son muchos los efectos a corto y a largo plazo que la contaminación atmosférica urbana puede ejercer sobre la salud:

1.- Aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas, como la neumonía.

2.- Aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias crónicas, como el cáncer del pulmón, y las enfermedades cardiovasculares.

3.- Las sustancias y partículas implicadas provocan dolor de cabeza y ansiedad, irritación en ojos, nariz y garganta.

4.- Las sustancias y partículas implicadas provocan irritación, inflamación e infecciones en el sistema respiratorio. Además, asma y reducción de la capacidad respiratoria. Obstrucción crónica pulmonar.

5.- Afecta al sistema nervioso central y a órganos vitales como corazón, hígado o bazo. También a la sangre y al aparato reproductor.

Lo que dice la OMS:

¿Cuál es la carga de morbilidad causada por la contaminación atmosférica urbana?

Se calcula que en el mundo 1,3 millones de personas mueren en un año a causa de la contaminación atmosférica urbana; más de la mitad de esas defunciones ocurren en los países en desarrollo. La contaminación del aire representa un grave problema de higiene del medio que afecta a los habitantes de los países en desarrollo y desarrollados. Los residentes de las ciudades donde hay niveles elevados de contaminación atmosférica padecen más enfermedades cardiacas, problemas respiratorios y cánceres del pulmón que quienes viven en zonas urbanas donde el aire es más limpio.

¿Cuáles son los efectos sobre la salud de la exposición a corto y a largo plazo a la contaminación atmosférica urbana?

La exposición a corto y a largo plazo produce efectos sobre la salud. Por ejemplo, las personas aquejadas de asma afrontan un riesgo mayor de sufrir una crisis asmática los días en que las concentraciones de ozono a nivel del suelo son más elevadas, mientras que las personas expuestas durante varios años a concentraciones elevadas de material particulado tienen un riesgo mayor de padecer enfermedades cardiovasculares.

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La OMS sostiene que reducir las cifras promedio de contaminación atmosférica urbana en un sitio determinado puede lograr una disminución considerable de la mortalidad a largo plazo. ¿Es verdad? ¿Dónde podría encontrar mayor información?

La OMS calcula que si la media de la concentración anual de MP10 disminuye de 70 a 20 µg/m3, que es el objetivo establecido en las guías de calidad del aire de 2005, se puede evitar el 15% de la mortalidad a largo plazo causada por la contaminación atmosférica. Lograr una disminución de esa magnitud también reduce los casos de enfermedades respiratorias y cardiovasculares y aumenta la esperanza de vida de la población local.

Por si fuera poco, las medidas para aminorar la contaminación atmosférica urbana también reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes que contribuyen a causar el cambio climático. Como es sabido, este último produce muchos efectos nocivos sobre la salud, entre ellos los derivados de las sequías y los fenómenos meteorológicos extremos (por ejemplo, las tormentas de viento y las inundaciones), como las enfermedades transmitidas por el agua y por los alimentos. También aumenta la prevalencia de enfermedades de transmisión vectorial como el dengue y el paludismo.

¿Cómo podemos reducir la carga de morbilidad y el sufrimiento de las personas aquejadas de infecciones respiratorias, cardiopatías y cáncer del pulmón como consecuencia de la exposición a la contaminación atmosférica urbana? ¿Qué medidas hay que aplicar?

La mejora del aire que respiramos puede disminuir considerablemente la cantidad de personas que padecen enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La aplicación de normas y reglamentos destinados a controlar las emisiones de contaminantes atmosféricos puede mejorar la calidad del aire y, a su vez, aminorar la carga de morbilidad y mejorar la salud.

Al mismo tiempo, el aumento de la conciencia del público acerca de intervenciones relativamente sencillas, como la mejora de las estufas de cocinar y las ventajas de usar el transporte público en vez del automóvil, puede ayudar a reducir las causas de la contaminación atmosférica y del aire de interiores, lo que se traduce en mejoras considerables de la salud.

¿En qué ciudades del mundo es particularmente elevada la carga sanitaria por la contaminación atmosférica urbana?

La carga sanitaria que la contaminación atmosférica urbana le impone a una ciudad depende de la concentración de contaminantes y del número de personas que respiran el aire contaminado.

Los países de ingresos medianos sobrellevan una carga sanitaria desproporcionada a causa de la contaminación atmosférica urbana. El aumento rápido y cuantioso de vehículos automotores, que tienen motores anticuados y utilizan combustible de mala calidad, así como el aumento de la generación de electricidad a base de carbón y otros combustibles contaminantes, han generado el mayor riesgo sanitario por el aire contaminado para la población de estas economías emergentes.

En muchas de estas economías de rápido crecimiento aún no se implantan normas y reglamentos rigurosos para ayudar a reducir las emisiones y mantener un aire limpio y saludable. La necesidad de actuar para limpiar el aire y proteger la salud de los habitantes crece paralelamente con el crecimiento económico de dichas regiones.

Las inquietudes con respecto a la salud no se circunscriben a las ciudades más contaminadas. Se observan efectos considerables sobre la salud de la población incluso en ciudades con una atmósfera relativamente limpia de Australia, Europa, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá, donde las concentraciones de material particulado son por lo general entre 3 y 10 veces menores que en las ciudades con contaminación elevada. Cuanto menor es el nivel de contaminación atmosférica de una ciudad, más protegida está la salud de sus habitantes.

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¿Qué medidas se han adoptado en las ciudades para prevenir los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud?

Las ciudades pueden determinar cuáles son las fuentes principales de contaminación del aire y poner en práctica políticas que mejoren la calidad del aire, como son el fomento del uso del transporte público, ir a pie y andar en bicicleta, en vez de depender del automóvil privado; la promoción de centrales eléctricas que en lugar del carbón utilicen combustibles limpios y renovables, y las mejoras en la eficiencia energética de los edificios y las industrias.

Otras medidas suplementarias son la concienciación sobre la elevada carga de morbilidad relacionada con la contaminación atmosférica urbana y sus fuentes principales, y poner de relieve la importancia de actuar ahora mismo para poner en práctica intervenciones adecuadas para cada país. El seguimiento eficaz de las intervenciones es otro medio importante para aumentar la sensibilización, pues puede ayudar a impulsar medidas normativas que reportan beneficios para la salud, el clima y el medio ambiente.​