"Cuando lo tienes tan cerca, es una rabia increíble"

La judoca Maria Bernabeu ha conocido una de las caras amargas del gigantesco poliedro de emociones que son los Juegos Olímpicos. No contaba en los pronósticos de medalla, pero tuvo la opción de pelear por el bronce, y al final se quedó con la miel en los labios

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(Foto: Diego Souto/COE)

La mirada, perdida en el infinito. Acaso buscando respuesta divina a lo que acaba de ocurrir en la Arena Carioca 2. María Bernabeu ha perdido el combate por la medalla de bronce en la categoría de -70 kilos. Instantes después, noqueada emocionalmente,rompe a llorar cuando habla con su madre. En directo a través de una radio, la anima como solo anima una madre. Le dice que confíe en Dios, que siga creyendo, teniendo fe, que la quiere y que siga para adelante.

María está muy tocada. Una decepción muy grande, que su entrenador, Carlos Montero, trata de rebajar con palabras de consuelo. 

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(Foto: Diego Souto/COE)

Se rehace escuchando sus palabras, sintiendo su abrazo, y, ya con otra cara, se dispone a atender a los medios: "Me ha dicho que me venga arriba, que son mis primeros Juegos, que he peleado por una medalla... He tenido un día complicado, he tenido que luchar conmigo misma para estar al 100 por 100 porque en los Juegos hay que estar a tope. Sé que podía haber dado más... Me ha dicho que no vaya con cara de muerta, pero es lo que siento ahora. Cuando lo tienes tan cerca, es una rabia increíble",  explica. 

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(Foto: Fernando Olmeda)

El judo lleva dieciséis años de sequía, desde el oro de Isabel Fernández en Sydney'00. Demasiadas veces a las puertas de una medalla. Una "maldición" que pesa en el ánimo de deportistas, técnicos y dirigentes. En Rio, los judocas no contaban en los pronósticos. Varios compañeros de equipo (Sugoi Uriarte, Julia FigueroaLaura Gómez) habían caído a la primera. Hoy era el turno de la salmantina residente en Alicante, que estuvo a punto de dar la sorpresa y colgarse una medalla al cuello. 

Fue un día muy largo. Empieza bien con victoria sobre la polaca Katarzyna. Después, pierde con la colombiana Alvear, que luego sería plata. Pasa entonces a la repesca, que de alguna manera es empezar de nuevo, reprogramarse para iniciar una nueva competición. Entre combate y combate, largas esperas: "Escucho música, rezo porque soy creyente, intento estar en mi mundo, concentrada; como cada combate es una final no puedes relajarte". 

Gana a la israelí Bolder el combate para acceder al bronce, que se juega frente a la alemana Vargas Koch. 0-0 al final del tiempo, y  derrota de la española en la técnica de oro: "No ha podido ser. Una pena, porque era una rival a la que hace unos meses había ganado. Me ha faltado mantener la tensión, mantener el ritmo, parecía que lo tenía , pero he jugado a su juego. Tenía que haber apretado más los dientes, han estado a punto de sancionarla, ahí tenia que haber jugado mi baza, atacar. Ella se ha venido arriba, se lo ha creído, yo estaba bien pero ella ha hecho lo que sabía hacer En la técnica de oro me he metido en su juego, los abrazos, y no he podido salir de ahí. ¡Si pudiera volver al tatami!... Pero así son las cosas".

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(Foto: Diego Souto/COE)

El disgusto le durará mucho tiempo. No es fácil rozar una medalla olímpica. "Me duele mucho, estaba a tope, en un buen momento, se me ha escapado por unos segundos, este combate ha dolido".

A nadie le gusta quedar cuarto, pero solo la gente del deporte sabe qué significa llegar hasta aquí. Y lo resume bien María, de padre alicantino y madre de Guinea Ecuatorial, que quiso ser figura del skate pero que cambió al judo porque era desmasiado alta: "No es fácil, entreno seis horas al día, viajo mucho, he dejado a la familia aparte, llevo cuatro años sin vacaciones de verano... Estoy contenta por mi entrenador, por mi club, por mi familia, quiero darles las gracias. He luchado con el corazón, con el alma, lo he dado todo. Quiero estar tranquila, ir a casa con la familia, me pasan muchas cosas por la cabeza, necesito tranquilidad para valorar lo que ha pasadoAhora tengo la medalla en la cabeza, pero cuando tenga el diploma lo voy a agradecer".

Antes de marcharse con su entrenador, una reflexión final sobre el judo: "Hay mucha gente buena, muchos niños que lo hacen muy bien, en el tatami sentí el apoyo del judo español. Queríamos tanto esta medalla, la necesitábamos tanto, pero es un deporte a veces injusto. ¿Qué nos falta? Ganas e ilusión tenemos, quizá a veces no nos lo creemos al 100 por 100. Quizá nos falta mentalidad de campeón".