Fundación Rafa Nadal: El deporte, herramienta contra la desigualdad y fábrica de oportunidades

La Fundación Rafa Nadal acoge a menores que proceden de familias desestructuradas. Familias humildes, con pocos recursos o que han huido de la hambruna o guerra de su país. O, directamente, menores que no han conocido a su padre o a su madre.La Fundación está ideada a imagen y semejanza de los valores que transmite el tenista, tanto cuando gana como cuando pierde. Pero, sobre todo, cuando compite. Valores de humildad, sencillez, compañerismo, humanidad y sacrificio. Un proyecto que da tanta importancia a la educación como se la dieron a Rafa sus padres. Para poder entrar en el Centro se exige a los menores que vayan al colegio. “Es una obligación primordial que en algunas casas no se valora lo suficiente”, señala Ana María Parera, madre del tenista y presidenta de la Fundación. 

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(Foto: Web de la Fundación)

En el Centro el deporte sirve como complemento a su educación y como afición durante su tiempo libre. Cuando los menores no están en clase, permanecen allí durante el día, donde tienen la oportunidad de practicar deporte en grupo. Además, el Centro ofrece refuerzo escolar y cobertura higiénica y alimentaria. Por tanto, el deporte no solo es pasatiempo para cubrir el tiempo que los menores no están en clase, sino también herramienta para que los niños se familiaricen con valores como el compañerismo, el esfuerzo, la amistad o la solidaridad. Valores que, en muchos casos, hasta el momento desconocían o no habían aprendido a valorar lo suficiente. 

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(Foto: Twitter de la Fundación)

Más allá de las actividades escolares o deportivas, Ana María Parera explica que el centro también está preparado para ayudar a los menores en los aspectos psicológicos. El ambiente del que provienen repercute en sus acciones y también en sus comportamientos. Se lleva a cabo un trabajo psicológico tanto con menores como con los padres. “Queremos que los menores disfruten de unas especialidades que en su casa no pueden afrontar. Unas maneras de afrontar la vida con unas garantías mínimas. Que no estén en la calle”.

“No se trata de formar a deportistas, sino de ayudar a personas que deberían de tener las mismas oportunidades de cualquier niño de entre siete y diecisiete años”. Y esas oportunidades llegan a través de la práctica deportiva. El deporte como aislamiento de los problemas sociales o familiares que viven. La práctica deportiva y los valores olímpicos como capa ante la precaria situación que les ha tocado vivir. “Queremos que los niños se sientan con la misma capacidad que cualquier otra persona para conseguir sus objetivos”, añade.

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(Foto: Web de la Fundación)

“Son niños que vienen de ambientes problemáticos, pero que quieren disfrutar y aprender”. Para intentar adecuarlos a un nuevo escenario o a unos valores pocos trabajados desde sus casas, la Fundación colabora con los colegios de la zona, pues en ellos van muchos de los niños. “Lo más gratificante es ver cómo estos niños van mejorando”, reconoce.

Hay casos en los que detrás de las victorias o las derrotas de un deportista, están acciones más importantes. El altruismo es uno de los pilares del deporte y la solidaridad, uno de los valores olímpicos más representativos.

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En este sentido, Rafa Nadal ha sabido utilizar su brillante carrera profesional para ayudar a quienes no han tenido la misma suerte que él. No en el tenis. La misma suerte en casa. Hay algo más importante que ganar o perder en el deporte. Es tener las mismas oportunidades que los demás.

De todo ello se habló este martes, en la jornada Más allá del deporte. El partido contra Donald Young en el torneo de Wimbledon privó a Rafa Nadal de asistir a un evento en el que sí estuvieron su madre, Ana María Parera, y su novia, Xisca Perelló

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(Fotos: José Sellés)

El acto conjugó deporte y educación. Alrededor de setenta niños que presentan alguna de estas circunstancias asistieron a un coloquio con el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, y con cuatro deportistas becados por Telefónica a través de su programa Pódium. En una de sus tímidas intervenciones ante la prensa, Ana María reconoció que “el objetivo ha sido siempre el de unir deporte y educación, y utilizarlos como herramientas para luchar contra la desigualdad, promover la integración y fomentar el desarrollo personal y social entre los niños”.